lunes, 1 de septiembre de 2008

El lugar del euskera en el mundo

Esta carta la mandé a El Correo Español hace unas semanas en respuesta a una polémica en torno al bilingüismo y la imposición del euskera.
La cosa es que la señora pretendía que había que imponer el euskera porque ella no podía pedir un café en euskera...

Es duro decirlo a la cara, pero aclarará cosas. Lo que no se es si El Correo se atreverá a publicar esta (estoy seguro), dura carta.
Señora Karmele Aurtenetxe y cualquier euskaldun que lo lea: si en el todo el mundo hay medio millón de euskaldunes y el euskera es la lengua materna de tan sólo el 20% de los vascos, no se puede exigir al 80% de sus vecinos que aprendan su lengua para que ustedes puedan evitar hablar español. El problema del euskera es que los euskaldunes son incapaces de asumir su lugar real en el mundo. Son la absoluta minoría en su propio lugar de origen (también son vascos los que no hablan euskera, ¿no?), porque la inmensa mayoría de sus vecinos usan otra lengua (tan vasca como el euskera, ¿o no piensan lo mismo?) para comunicarse, porque cuando la inventamos entre todos los españoles (vascos incluídos) nos permitió entendernos con muchísima más gente. Si los euskaldunes sólo quieren hablar euskera, eso sería lamentable, porque no podrían entenderse más que con sus vecinos. Quien habla una lengua minoritaria es quien debe hacer el esfuerzo de aprender otra mayoritaria, y obviamente, una que pertenezca a su ámbito cultural o geográfico cercano, como hacen vasco franceses con el francés, eslavos con el ruso o el alemán (incluso holandeses, por ejemplo). Elegir inglés en vez de español como segunda lengua es tan tonto como apoyar a la selección rusa frente a la española en el europeo. El inglés es una lengua que se aprende por necesidades laborales, para mejorar en su profesión, no por imposición, como el euskera, para poder acceder a un puesto de funcionario en el gobierno vasco. Por cierto, es una locura obligar al 100% de los funcionarios de la administración vasca a ser bilingües, cuando sólo el 20% de los vascos son euskaldunes. El conseguir que más gente hable euskera debe ser una motivación adicional, algo a apoyar, no a imponer jamás. Los lamentables resultados saltan a la vista. Y lamento decírselo, pero no es un derecho que a usted le tengan que poner un café si lo pide en euskera, ni siquiera en el bar debajo de su casa, ya que si hay tanta demanda de ello como se afirma, ya se espabilarán los comerciantes para que usted se tome su café euskaldun, no se preocupe.

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